¿Alguna vez has sentido que alguien se te pegó al corazón y no puedes sacarlo? No lo elegiste, simplemente sucedió. Y ahora, aunque quieras, no te lo puedes quitar de encima.
Si te ha pasado eso, entonces ya entiendes lo que dice esta canción tradicional de Apurímac. Porque en los Andes, el amor no se compara con una flor romántica ni con una estrella lejana. Se compara con una plantita silvestre que se adhiere a tu ropa durante la cosecha: el sillkaw.
Letra original en quechua
Rataykamuway sillkawchay, rataykamuway sillkawchay
warachallaypa patanma sillkawchay, warachallaypa patanma sillkawchay
Imataq ratayma sillkawchay, imataq ratayma sillkawchay
isquinira pasñama sillkawchay, isquinira pasñama sillkawchay
Traducción al español
Pégate hacia mí, mi sillkawito
al borde de mi vestido, mi sillkawito
¿Por qué me pegaría a ti, mi sillkawito?
¿A una muchacha que anda por las esquinas, mi sillkawito?
¿Qué es el sillkaw? (La clave de toda la canción)
Antes de seguir, necesitas conocer al protagonista silencioso de esta canción.
El sillkaw es una plantita silvestre que crece en las chacras. Cuando sus semillas maduran, se vuelven pegajosas y se adhieren a la ropa de cualquiera que pase cerca. No se caen solas. Tienes que quitarlas una por una con tus propias manos.
En la cosecha del trigo, siempre algunas semillas de sillkaw terminan pegadas en tu ropa. Es inevitable.
Ahora imagina que esa plantita es tu amado/a. Que se te pegó al corazón. Que no se va sola. Que tienes que arrancarla semilla por semilla. Eso es el amor en el mundo quechua.
Un verbo que contiene todo un universo
Mira la primera palabra de la canción: Rataykamuway.
En español necesitarías una frase entera para traducirla: «Pégate a mí, ven hacia mí, quédate conmigo». Pero en quechua, todo cabe en una sola palabra:
- Rata = pegarse
- -y = hazlo (imperativo)
- -ka = hacia acá
- -mu = hacia mí
- -wa = a mí
- -y = te lo repito (refuerzo)
Seis capas de significado en un solo verbo. Así es el amor en quechua: no se dice con frases largas, se condensa en palabras densas que cargan con todo el sentimiento.
Y al final de cada verso, el estribillo: sillkawchay (mi sillkawito).
- sillkaw = la plantita
- -cha = diminutivo de ternura
- -y = mío
«Mi plantita tierna que se me pegó y es mía». Tres sufijos que dicen más que cualquier poema de amor.
El paralelismo: el amor que lo abarca todo
La canción usa pares para cubrir todo el territorio del sentimiento:
- Rataykamuway (pégate a mí) ↔ Wara ch’allaypa patanma (al borde de mi vestido)
- Imataq ratayma (¿por qué me pegaría?) ↔ Isquinira pasñama (¿a una muchacha de las esquinas?)
El primer par une la acción (pegarse) con el lugar (el borde del vestido). El segundo par une la duda con el conflicto (los celos).
Así funciona el amor: siempre en pares, siempre cubriendo ambos lados de la realidad.
El amor no se elige, sucede
El hablante no dice «te amo» ni «te elegí». Dice: «me pegué a ti como el sillkaw».
El sillkaw no elige a qué ropa pegarse. Simplemente se adhiere porque es su naturaleza. El hablante tampoco eligió amar. Se pegó porque era su naturaleza.
Esto es algo que la poesía europea no puede expresar. En Occidente el amor es una elección: «te elijo a ti». En los Andes el amor es una adherencia: «me pegaste como la semilla al borde de mi vestido».
Por eso el amor andino es tan difícil de olvidar. No es algo que se «supera». Es algo que hay que arrancar con las manos, semilla por semilla, como el sillkaw de la ropa después de la cosecha.
El contexto: la trilla del trigo
El título «Trigo saruy» significa «trilla de trigo». La trilla es el momento de la cosecha cuando el grano se separa de la paja. Es un momento de abundancia, trabajo colectivo y contacto físico con las plantas.
Y en medio de ese trabajo, el sillkaw se cuela. No es el trigo (el amor oficial, esperado). Es la planta silvestre que se adhiere inesperadamente.
Entonces la canción también dice: «En medio de mi vida, tú te me pegaste como el sillkaw. No te esperaba, pero ahora no te puedo quitar».
Es el amor imprevisto. El que aparece de casualidad mientras trabajas, mientras vives, mientras caminas por el campo.
«Trigo Saruy» es una de las canciones de amor más inteligentes del cancionero andino porque:
- Usa una metáfora botánica precisa: el sillkaw no es una flor romántica, es una planta que se pega. Eso le da al amor una cualidad táctil, casi molesta, pero inevitable.
- Condensa un universo en un verbo: Rataykamuway contiene seis morfemas que describen toda la dinámica del amor.
- Introduce el conflicto: no es un amor idealizado. Hay celos, duda, miedo al rechazo.
- Conecta el amor con el trabajo agrícola: el amor no es abstracto, sucede en el campo, durante la cosecha, cuando las plantas se adhieren a tu ropa.