2: Metodología: Fuerza Bruta y el Patrón de los Cuatro Focos

Mientras probaba diferentes formas de generar verbos, me topé con un problema que se repetía todo el tiempo: el sufijo -y no siempre funcionaba igual. Dependiendo de dónde lo colocaba en la palabra, cambiaba completamente su significado y su rol dentro de la oración.

Eso me llevó a un descubrimiento importante.

Mi hallazgo central

La posición del sufijo -y altera el estado estructural del sistema.

Es decir, no es solo una letra que se pega al final. Según dónde pongas el -y, la palabra cambia de «estado» y genera formas completamente diferentes. Esto es clave para entender cómo realmente funcionan los verbos en quechua.

Este hallazgo se convirtió en la base de todo el método.

El problema real

Muchos intentan aprender o generar verbos con reglas fijas, pero el quechua no siempre se comporta de forma lineal. Un algoritmo puede crear miles de combinaciones que suenan bien… pero muchas no se usan en la vida real. Y al revés, se pierden formas que sí hablan los nativos.

Por eso decidí usar fuerza bruta (generar todo) + validación humana.

Cómo lo hice: Fuerza Bruta + Validación Humana

Creé una plantilla base (verboa_v12.csv) y generé combinaciones sistemáticas con los sufijos más comunes.

Trabajé en 3 capas:

Datos de validación

CapaFilas generadasColumnas (4 focos)Total de palabras generadas
Capa 1764304
Capa 25,776423,104
Capa 3438,97641,755,904

Total de palabras revisadas: más de 1.7 millones

De todas esas combinaciones, aproximadamente 38,000 palabras fueron validadas como correctas y naturales por hablantes nativos.

El gran descubrimiento: Los 4 Focos

Gracias a la validación, pude confirmar que el comportamiento del -y se organiza en 4 estados o «focos» distintos:

FocoNombreCómo se formaEjemplo con puklla (jugar)
Foco 0Sin infinitivoSolo raíz + sufijospuklla-chi-na
Foco 1Nominalizadoraíz + -y + sufijospuklla-y-chi-na
Foco 2Infinitivo finalraíz + sufijos + -ypuklla-chi-na-y
Foco 3Doble estadoraíz + -y + sufijos + -ypuklla-y-chi-na-y

Este sistema de 4 focos resolvió la mayoría de los errores y permitió generar formas verbales mucho más cercanas al quechua real.

¿Qué significa esto?

El quechua es una lengua viva, rica y compleja. No se deja atrapar fácilmente con reglas rígidas. Gracias a esta combinación de fuerza bruta, validación con nativos y el modelo de los 4 focos, ahora podemos entender y generar verbos de una forma más inteligente y respetuosa con la realidad del idioma.

Adoptar el Patrón de los 4 Focos cambió completamente el proyecto.

Dejamos de lado el enfoque lineal de “prender y apagar sufijos” y pasamos a un sistema de estados que permite combinarlos sin que choquen entre sí. Este enfoque permite mapear la morfología verbal del quechua de forma clara y verificable.

Demuestra que para trabajar con lenguas aglutinantes como el quechua, no basta con reglas simples: necesitamos modelos que entiendan su naturaleza multidimensional. Aunque lingüistas como Cerrón-Palomino, Taylor y Adelaar ya explicaron el rol del sufijo -y, este modelo lo lleva a la práctica y muestra que su posición no solo cambia la categoría gramatical, sino el estado estructural completo del verbo.

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